Agradezco la invitación del buen amigo José Luis Perdomo, de Bitácoras.com, de alojar en su plataforma este blog en el que voy a contar mis historias de emprendedor. Emprendiendoando ya no se actualizará, así que actualizar vuestras suscripciones ;)


Creo que estoy cayendo en los mismos lugares comunes de cualquier libro de emprendedores, pero es que muchas de las cosas que éstos recojen tiene sentido.

Uno de estos consejos es seguir tus instintos.

Es importante que aprendas todo lo que puedas sobre tu negocio (y no sólo propiamente la actividad, sino también temas legales, financieros, laborales, etc.) para que cometas el menor número de errores.  Sin embargo, es importante que te dejes llevar por lo que te dice el estómago, no sólo la cabeza o el corazón.

Vale.  Te equivocas y la cagas, pero si el error es producto de una decisión propia, podrás aprender bien la lección.  En cambio, si te equivocas siguiendo los consejos de otros, es posible que te quedes con la sensación de que “quizás el problema fue de la implantación”, “el problema fue mío”, “el problema fui yo”… y vuelvas a intentarlo una y otra vez… y sigas fallando.

De verdad, si te metiste en un lío siguiendo tus instintos, puedes ver el problema con mayor claridad.

No tengas miedo de equivocarte.  Te equivocarás mucho, pero aprenderás en el camino y, lo más importante, evitarás caer nuevamente en el mismo error (aunque también tienes el derecho de insistir con lo mismo, aunque haciendo algunas variaciones en la implementación).


  • No esperes que la gente se ilusione con tu proyecto de la misma forma que tú estás ilusionado. Normalmente las personas que se unen a una empresa lo hacen principalmente por una compensación económica.
  • Debes saber hacer todas las actividades que se requieren para el desarrollo del negocio. Imagina que tienes un restaurante y un día no llega el cocinero, ¿cerrarías? No.  Tendrías que aprender a cocinar todos los platos del menú antes de abrir el restaurante.
  • No corras. Una empresa es más como un maratón y menos como una carrera de 100 metros. Aprieta cuando sea necesario, pero ten en cuenta que el camino es largo.
  • No sobredimensiones tu empresa. Ten sólo los empleados que vas a necesitar al principio. Incluso, si puedes empezar solo, hazlo.
  • Establece plazos para que el negocio comience a ser rentable. Hay quien piensa que tiene que serlo desde el día 1 (afortunados si lo consiguen) y otros se dan plazos larguísimos (incluso de años). Lo mejor es ser realista y establecer un calendario que hay que cumplir a cómo dé lugar.



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